Archivo General de Indias en Sevilla, Allí se guardan los «Expedientes de Méritos y Servicios»
la reconstrucción de la historia de este personaje: Don Antonio de Zabala
No era un soldado cualquiera; era un hombre que acumulaba los tres pilares del poder de la época:
mando militar, pureza de fe y nobleza de sangre.
Maestre de Campo
(era un rango militar de élite. En el siglo XVII).Significa que tenía a miles de hombres a su cargo y era una de las máximas autoridades.
Familiar del Santo Tribunal de la Inquisición:
Era un honor muy codiciado (título que garantizaba su «limpieza de sangre» y prestigio social).
Ser «familiar» no significa que fuera pariente de alguien, sino que era un oficial civil que servía a la Inquisición.
Le otorgaba inmunidad judicial frente a tribunales ordinarios. Básicamente, era intocable por la justicia civil.
Caballero de la Orden de Santiago
Es la orden militar más prestigiosa de España.Esto confirma su estatus de alta nobleza y su cercanía a la Corona.
La reparó en 1.693″
Don Antonio regresó de sus campañas en América con una gran fortuna (posiblemente obtenida en Michoacán) y la utilizó para restaurar la casa familiar, dejando constancia de su éxito para la posteridad.
Esta es una crónica desgarradora que muestra el choque entre el poder militar y las rígidas leyes de casta y religión de la época.
. Don Antonio Lasalde-Ederra, Maestro de Campo, Familiar de la Inquisición y Caballero de la Orden de Santiago, regresó de las tierras de México y Michoacán portando no solo gloria militar, sino un amor prohibido por las leyes de su tiempo.
La «Princesa» de Michoacán gobernaba la nobleza Purépecha (tarascos)
A su lado llegó Huerva, una mujer mexicana cuya presencia desafiaba los estamentos de pureza de sangre que el propio Don Antonio representaba por su cargo Familiar del Santo Tribunal de la Inquisición
El conflicto de color y estatus: En la Gipuzkoa de 1693, la obsesión por la «Limpieza de Sangre» era extrema. Si él intentaba presentarla como su igual o esposa, chocaba frontalmente con las leyes de hidalguía de la provincia. Decir que era una «esclava» era la única forma legal (aunque cruel) de que la sociedad de la época aceptara su presencia en el caserío sin impugnar la nobleza de DON ANTONIO DE ZABALA.
La presión de las instituciones y la nobleza local llegó al extremo más cruel: Don Antonio fue amenazado con la horca si no se deshacía de Huerva.
Markina está «al otro lado» de los montes desde Mendaro. Enviarla allí era una forma de alejarla del escrutinio de las autoridades de Mendaro o de la propia Inquisición para evitar la horca o el escándalo mayor.
El caballero, atrapado entre su honor militar y su lealtad personal, se vio obligado a tomar una decisión desesperada para salvar la vida de ambos.
El Destierro con un Kilo de Trigo
La historia cuenta que Huerva fue expulsada de la casa y enviada monte a través a Markina (Bizkaia) en un acto de supervivencia extrema, llevando consigo apenas un kilo de trigo como único sustento para enfrentar el incierto camino.
Roto por la pena y la injusticia cometida contra la mujer que amaba, Don Antonio no pudo hallar paz en la casa que había restaurado. Renunció al prestigio de su linaje en España y decidió embarcarse de nuevo hacia México, regresando a las tierras donde había sido feliz junto a Huerva. Allí vivió el resto de sus días, lejos de los tribunales y las órdenes de caballería que le obligaron a traicionar su corazón, hasta que la muerte lo alcanzó en suelo mexicano.
El Legado: De Lasalde a Iriondo
Tras la partida definitiva del Maestro de Campo y el vacío dejado por su linaje directo, la propiedad cambió de manos. Es en este punto de la historia donde la familia Iriondo aparece en los registros, convirtiéndose en los nuevos dueños y moradores de la casa del escudo. Ellos heredaron los muros que Don Antonio reparó en 1693, manteniendo vivo, entre susurros, el recuerdo de aquel caballero que lo tuvo todo y lo dejó todo por una mujer llamada Huerva.
El Mayorazgo:
Era una institución legal que impedía dividir la herencia; todo el patrimonio (casa, tierras y títulos) pasaba al hijo mayor. Esto ha permitido que el edificio llegue a la 5ª generación actual sin haber sido fragmentado o destruido.